"Un fantasma de carne y hueso"

Editorial de Héctor Huergo en Clarín Rural

El frigorífico Campo Austral desposta 32.000 cerdos por mes, equivalente a 3.000 toneladas de carne fresca para consumo interno y exportación.

Cerramos un 2019 espectacular para el negocio de la carne vacuna. Se alcanzaron exportaciones récord en valor, superando los 3.000 millones de dólares. Y a esto hay que sumarle las menudencias, que no son moco de pavo.

Fue sin duda una gran noticia para el sector agroindustrial. Y también para el conjunto de la economía, por lo que significan las proteínas animales en materia de empleo y actividad en los conurbanos y en el interior. Pero en particular, remarcó la posibilidad de incrementar el flujo de divisas.

Hasta hace pocos años la meta era llegar a embarques por 1.000 millones de dólares. Ahora prácticamente cuadruplicamos esa cifra. Esto provocó una gran expectativa, aún a pesar del clima político.

La vuelta de tuerca en las retenciones a los granos generó un ambiente de mucho malestar y temor, al igual que la amenaza de un fuerte aumento del inmobiliario rural en la provincia de Buenos Aires. Pero todos percibieron que la ganadería quedaría mejor posicionada que la agricultura, y que posiblemente mejoraría la relación de precios entre granos y carne.

Sin embargo, ahora aparecen gruesos nubarrones en el horizonte. Lo más grave está ocurriendo con el mercado chino, que fue el que motorizó el altísimo nivel de exportaciones del año pasado. China se llevó el 70% del volumen exportado. Pero hacia fines de noviembre, los compradores chinos se retiraron del mercado.

No fue todo: en este momento hay más de mil contenedores navegando rumbo a los puertos de la República Popular. Y cundió la alarma, porque comenzaron a cancelarse o renegociarse los contratos. Hay 450 millones de dólares flotando en el mar con destino incierto.

Fuentes de la industria aseguran que las operaciones pactadas a 6.800 dólares la tonelada están volviendo para atrás. Los compradores quieren quitas fuertes, apuntando a menos de 5.000 dólares la tonelada. No es fácil redireccionar esos embarques hacia otros puertos, así que en la mayor parte de los casos no queda más remedio que renegociar los contratos.

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"Cuidado con el Excel, Axel"

Editorial del Ing.Agr. Héctor Huergo en Clarín Rural del 28 diciembre de 2019

Kicillof mandó de entrada un proyecto de ley para “actualizar” el impuesto inmobiliario. Foto: JUAN JOSE GARCIA.

Las planillas de cálculo en general no incorporan sus consecuencias. El gobierno nacional debutó con una “actualización” de los derechos de exportación, utilizando los mismos argumentos que el decreto Dujovne/Macri que las trajo de nuevo sobre el tapete en 2018: hace falta plata. Y le sacudieron al maíz y el trigo, que estaban exentos, con un casi 11%, al birlarle una suma fija de 4 pesos por dólar. También a la soja, pero lo más grave fue lo de los cereales.

Aquello significó abrir la Caja de Pandora. Ahora lo tenemos más claro. Salieron todos los vicios. La “actualización” fue un aumento de más del 50% (para la soja, el 25%). Pero era apenas el primer paso. Enseguida se aprobó, por la ley de solidaridad, emergencia, etc. concederle al Ejecutivo la potestad de subirlos otros tres puntos.Así, el maíz y el trigo, que habían quedado libres de retenciones como primera medida de gobierno de Macri, en diciembre de 2015, ahora quedan con el 12 y posiblemente con el 15%. Conviene recordar que en los cuatro años sin derechos de exportación ambos granos triplicaron la producción. Argentina volvió a jugar en primera en trigo, recuperó el segundo lugar como exportador mundial de maíz. La soja, mientras tanto, se estancaba, consecuencia de que no se le redujo proporcionalmente la gabela.Porque ahora le llegó el turno a Kicillof. El flamante gobernador de la provincia de Buenos Aires no muerde en esto de las retenciones. La mayor belleza del impuesto a las exportaciones es que no es coparticipable. Caja nacional. Los gobernadores saben que tendrán que mendigar para que le tiren algunas migajas del “fondo sojero”, que paradójicamente nunca le llegan a las provincias sojeras.

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"Hablemos del tiempo"

Editorial del Ing. Agr. Héctor Huergo en Clarín Rural

El maíz está amenazado por el riesgo de escasez hídrica y por el rumor de aumento de retenciones.


Muchas veces, cuando no hay nada de qué hablar, hablamos del tiempo. Pero no es el caso ahora, cuando a la parafernalia de temas que nos urgen se suma la preocupante sequíaque –como el fantasma de Santos Vega—extiende su sombra doliente sobre la pampa argentina.

Recuerdo que cuando Felipe Solá era Secretario de Agricultura, allá por 1990, tenía bajo el vidrio de su escritorio un dibujo de un humorista del Medio Oeste norteamericano.

Estaba dividido en dos cuadros, y en ambos se repetía la presencia de un matrimonio de farmers. El de la izquierda correspondía al año 1930 y el de la derecha a 1990. En el primero, el farmer en un pequeño globo le decía a su mujer “Hope it rains, Martha” (ojala que llueva, Marta). En el de la derecha, en un globo que ocupaba todo el espacio, el atribulado productor decía –traducido al castellano—“ojalá que llueva, que el gobierno suba el precio sostén, que nos bajen las tasas de interés, que se cierre la Ronda Uruguay del Gatt, que se sancione la ley de seguro agrícola, que se lance de una vez el programa de etanol…”. Se les estaba haciendo difícil.Bueno, aquí y ahora la cosa está igualmente difícil. La lista sería mucho más larga y compleja. Pero esta semana hope it rains pasó al primer plano. Seguimos esperando que llueva y pronto. Mientras trasciende que el gobierno está haciendo las cuentas para capturar algo más vía retenciones, la realidad es que el panorama climático es muy preocupante. La mayor parte de los meteorólogos sostiene desde hace meses que estábamos frente a un año neutro, ni Niño ni Niña. Un Niñe, diría para ponerme a tono con los tiempos.

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"Grageas de la Argentina posible"

Editorial del Ing. Agr. Héctor Huergo en Clarín Rural del 9 de noviembre de 2019

En la entrega de los premios AlimentAR se destacaron los casos de tres empresas lácteas: Vacalín, Tregar y Lactear.

 

La entrega de los premios AlimentAR, otorgados por Exponenciar y el Banco de Galicia el lunes pasado, le dio visibilidad a un conjunto de empresas que han dado pasos conmovedores en la saga “del campo al plato”. En las páginas de esta edición de Clarín Rural se detallan los quince galardonados. Pero voy a dedicar unos párrafos a algunas de ellas, pidiendo perdón a las que no mencione, porque solo tengo 3.800 caracteres, con espacios.

 

Me pareció espectacular el caso de Lactear. Es una empresa creada por cinco tamberos de la región de Morteros, Córdoba, corazón de la cuenca lechera más grande de Argentina y Sudamérica. Hace quince años, en conjunto producían 50.000 litros de leche por día, que entregaban a SanCor. No les iba bien y decidieron salirse de la cooperativa. Primero hicieron un pool de leche, para ofrecerlo como paquete a otras empresas lácteas.Pero el cambio no les movió la aguja. Entonces decidieron dar el paso hacia la industrialización. Instalaron una quesería, contratando ingeniería y equipos nacionales, que -sabían- eran absolutamente competitivos. Apuntaron a productos de calidad y crecieron rápidamente. Hoy procesan 200.000 litros ¡de sus propios tambos! Es decir, cuadruplicaron la producción en cada uno de ellos.En el camino, la sociedad creó otra empresa, para convertir en alimento balanceado los granos provenientes de la actividad agrícola de cada uno de los socios. Con eso abastecen a los tambos, las recrías y el feedlot que también forma parte del complejo.En el año 2014, inauguró su planta de deshidratación, donde secan leche y suero de queso. Esta nueva línea de productos posibilitó su consolidación como empresa exportadora, desarrollando mercados como Colombia, Brasil, Taiwán, Vietnam, China y Rusia, entre otros. Asociativismo y góndola del mundo, con un management absolutamente profesional. Van bien. Como también las otras lácteas premiadas, con más renombre: Vacalín y Tregar. Dos casos espectaculares, también con una pata exportadora. Ya nos ocuparemos de ellas…

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"Las exportaciones ya son récord, y esto recién emopieza"

Editorial del Ing. agr. Héctor Huergo en Clarín Rural del 5 de octubre de 2019

 Entre agosto de 2018 y agosto de 2019 se concretaron ventas al exterior por 2.450 millones de dólares, y la tendencia promete mayor crecimiento.

Mientras el sector ganadero se indigna frente al embate del veganismo, en agosto las exportaciones de carnes bovinas sumaron el equivalente a 79.5 miles de toneladas peso res y facturaron una cifra récord de 292 millones de dólares. Es nada menos que un incremento del 46% y 33% en términos de volumen y valor.

Así lo informó el consorcio ABC, que reúne a los principales frigoríficos exportadores, en un informe que se basó en datos del INDEC. En los primeros ocho meses de este año, se embarcaron 483 mil toneladas peso res, 46% más que en igual lapso de 2018, por un monto de 1719 millones de dólares. Al agregar las menudencias, la facturación trepa a 1904 millones de dólares, 33% superiores al registro enero – agosto de 2018.El total exportado en los doce meses cerrados a agosto ascendió a 703 mil toneladas, 56% superior al correspondiente al período anterior. El monto total, récord histórico, fue de 2450 millones de dólares.

Se trata sin duda de un momento excepcional. El negocio del eterno futuro se topa con una nueva realidad, que tiene nombre y apellido: la República Popular China y su demanda insaciable de proteínas animales. Una tendencia que va más allá de la actual crisis de oferta interna ocasionada por la Fiebre Porcina Africana, que diezmó sus planteles de cerdos e impactó con subas de más del 70% de los precios.

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"Un paso sustancial"

Editorial de Héctor Huergo en Clarín Rural del 14 de septiembre de 2019

China accedió finalmente a comprar harina de soja argentina. Tras una trabajosa negociación de la diplomacia comercial, que llevó varios años, se cerró el acuerdo en Beijing esta semana. Ahora viene la etapa de la “letra chica”, con la habilitación de plantas y registro de productos, lo que llevará algunos meses. El anuncio oficial fue anticipado por el propio presidente Mauricio Macri en twitter, y los detalles los dio a conocer luego el ministro de Agricultura Luis Miguel Etchevehere.

El anuncio involucra nada menos que al producto más importante de la canasta exportadora argentina. La harina de soja se obtiene a partir del “crushing” (molturación o molienda) del poroto, proceso del que se obtiene también el aceite. La Argentina levantó en los últimos veinte años una poderosa industria de transformación, capaz de procesar 60 millones de toneladas de soja por año. Es decir, algo más que el volumen de la última cosecha, que fue récord.

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"Silencio, gente pensando"

Editorial de Héctor Huergo en Clarín Rural del 10 de agosto de 2019

En los pasillos se vivía con fervor la convicción de que en estas pampas se está cocinando la agricultura del futuro. Foto: JUAN JOSE GARCIA.

El congreso de Aapresid, que sesionó esta semana en Rosario, cayó justo en los días previos a la contienda electoral de mañana. Sin embargo, el enjambre de profesionales y productores que deambuló entre las quince salas donde se dictaban en simultáneo la parafernalia de conferencias y talleres, no se distrajo demasiado.

La Argentina está liderando el proceso de transformación que requiere de manera urgente la agricultura, señalada como uno de los responsables del deterioro ambiental. Lamentablemente, algunos siguen repitiendo muletillas inconsistentes, ignorando el profundo cambio que se está desarrollando en estas pampas.

La Siembra Directa es simplemente la punta del iceberg. Como decía Zitarrosa, por debajo hay un gigante sumergido que estremece. Es hora de mostrárselo al mundo. Y facturarlo.

El congreso se llamó “30:10.000”. Un título que invoca los 30 años de vida de Aapresid, que vienen a cerrar 10.000 años de agricultura convencional.

La agricultura nació con el arado, al que hay que agradecerle los servicios prestados por haber generado la oportunidad de alimentar a la humanidad en su crecimiento incesante. Y explosivo en el siglo XX, bastante después de la profecía maltusiana.

Pero ya es hora de darle definitiva sepultura. Porque mientras fluían los granos y las carnes, también escapaban hacia la atmósfera nada menos que un trillón de toneladas de CO2.

Es lo que formaba parte de la materia orgánica de los suelos y que hoy está en el aire, generando el mayor desafío a la humanidad: el cambio climático ocasionado por el efecto invernadero.

Ya pocos niegan el origen antropomórfico, pero eso ahora no es lo más importante. Lo esencial es que sabemos que se puede revertir el proceso. Y es fantástico sentir que podemos hacerlo. Y que lo estamos haciendo aquí. Y ahora.

La siembra directa es mucho más que ahorrar gasoil y fierros. Ese es el plano económico, indispensable. Pero el plano ambiental implica mucho más. Y esto impregna el espíritu de Aapresid y en particular este año, donde las referencias a la huella de carbono estuvieron omnipresentes.

Pero también la irrupción fulgurante de los cultivos de servicio, la incorporación de nuevos conceptos de base biológica al arsenal de herramientas cada vez más eficaces y amigables. La “agricultura regenerativa”, que pareciera un reclamo de la sociedad global, es una nueva oportunidad para un país que se topó con ella en su desesperada huida hacia adelante.

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"Tiene trabajo, Ministro"

Editorial de Héctor Huergo en Clarín Rural del 03 de agosto de 2019

La cartera que conduce Luis Miguel Etchevehere recupera el rango de ministerio con muchos desafíos por delante.

Hoy el presidente Mauricio Macri confirmará, al inaugurar la Exposición Rural de Palermo, que decidió convertir a la Secretaría de Agroindustria en Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca. Es una noticia que amerita una doble lectura. Veamos…

De un lado, es un contundente mensaje al conjunto de la sociedad, marcando el rumbo hacia una política de desarrollo basada en la combinación de las ventajas competitivas naturales con las que genera la tecnología. Es decir, la producción de base agropecuario. Haber rebajado la categoría de Ministerio de Agroindustria a Secretaría había sido una pésima señal. Ahora recupera el rango ministerial y hay que reconocer el gesto.

Pero la otra lectura es que se le quita al nuevo ministerio la responsabilidad sobre los temas agroindustriales. Es decir, aquello de pasar de ser el granero del mundo a ser la góndola del mundo, que es la muletilla de la gestión que encabeza Luis Miguel Etchevehere, quedaría fuera del radar del nuevo Ministerio. Aparentemente, todo lo que tenga que ver con el valor agregado y en particular con la gestión comercial de los derivados industriales de los productos primarios, quedará ahora en el ámbito del Ministerio de la Producción, que conduce Dante Sica.En realidad, esto ya estaba sucediendo, ya que desde el edificio de Paseo Colón la mayor parte de los temas de la agroindustria habían pasado a un segundo plano. O, directamente, fueron castigados, como sucedió con la suba de las retenciones a los productos industrializados de la soja (harina, aceite y biodiesel), lo que en los hechos significó una transferencia de 500 millones de dólares de la cadena al Estado. En su informe de recaudación del jueves pasado, el mayor incremento de ingresos de la AFIP-Aduana fue por derechos de exportación: subieron un 300%. Mucho tiene que ver esta cuestión.

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"Abriendo surcos sin arado"

Editorial de Héctor Huergo en Clarín Rural del 20 de junio de 2019

La SD es la expresión más concentrada de la innovación, y tiene una enorme fuerza conceptual.

La Siembra Directa es la abanderada de una nueva forma de agricultura. Es una revolución fenomenal, que inauguró la era de la reversión de las externalidades negativas de la agricultura basada en el laboreo. Es lo que le ha dado el leit motiv al próximo congreso de Aapresid, “30:10.000”. Significa 30 años de Directa tras 10.000 años de arado.

La SD es la expresión más concentrada de la innovación, y tiene una enorme fuerza conceptual. No es simplemente una forma de cultivar con menos consumo de combustibles y mayor cuidado de los suelos. No es solo detener el proceso de erosión de los suelos, fruto de la pérdida de materia orgánica por el laboreo y consecuente oxidación.

La humanidad, en estos diez mil años, mandó a la atmósfera no solo miles de millones de toneladas de carbono quemando combustibles fósiles a raudales, sino también una cantidad fenomenal de carbono que formaba parte de los glomérulos de los suelos agrícolas de todo el planeta.

En la Argentina lideramos este proceso. Economía y ecología son los atributos que se ensamblan para demostrar que es posible una agricultura menos exigente en insumos y recursos, y a la vez más rendidora. Más toneladas por milímetro de agua caída sobre el cultivo. Menos litros de gasoil por kilo de alimento producido. Menos kilos de acero en maquinaria para obtener más kilos de comida para la humanidad.

Nadie en el mundo pensó hasta ahora en estos términos. El primer principio de la ecología es el ahorro de recursos. Eficiencia ambiental no es sinónimo de producir menos, sino organizar los procesos de modo de minimizar el “gasto” que no es solo el tangible económico.

Pero la ruptura paradigmática va más allá de la forma de cultivar y servir (honrando el lema que preside la Exposición Rural de Palermo, que se inicia el miércoles próximo). Impregna toda la actividad, corriente arriba y corriente abajo. Desde las sembradoras directas a las pulverizadoras automotrices, que hoy vienen con botalones de carbono, otra creación argentina que avanza en el mundo. Permitieron duplicar el ancho de labor con las mismas máquinas.

Corriente abajo, inventamos, bajo el mismo hilo conceptual, el silobolsas, donde la Argentina manda en el mundo. Al igual que la siembra directa, no es un invento argentino. Pero no pasaba nada en el mundo desarrollado, donde sobraba capacidad de almacenaje. Aquí resolvió dos cuestiones: las escasez de elevadores, y los cuellos de botella durante la cosecha. Triplicamos la producción en veinte años. Hubiera sido imposible sin el silobolsa.

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"Medidas que hacen falta"

Editorial de Héctor Huergo en Clarín Rural del 13 de julio de 2019

Esta semana el Senana prohibió el ingreso de cerdos a exposiciones para reducir el riesgo de que nos entre la Peste Porcina Africana (PPA).


Dos noticias de buen impacto esta semana: la mejora del tipo de cambio para una larga serie de productos de alto valor agregado, que padecían una retención de 4 pesos por dólar; y la prohibición del ingreso de cerdos a exposiciones para reducir el riesgo de que nos entre la Peste Porcina Africana (PPA).

En el primer caso, la medida implica un fuerte aliciente a sectores sumamente castigados desde el año pasado, cuando no solo se les hizo una quita del 10% al dólar de exportación, sino que se eliminaron los reintegros. Por ahora no vuelven los reintegros, pero al menos se reduce un 25% la retención.

Dos noticias de buen impacto esta semana: la mejora del tipo de cambio para una larga serie de productos de alto valor agregado, que padecían una retención de 4 pesos por dólar; y la prohibición del ingreso de cerdos a exposiciones para reducir el riesgo de que nos entre la Peste Porcina Africana (PPA).

En el primer caso, la medida implica un fuerte aliciente a sectores sumamente castigadosdesde el año pasado, cuando no solo se les hizo una quita del 10% al dólar de exportación, sino que se eliminaron los reintegros. Por ahora no vuelven los reintegros, pero al menos se reduce un 25% la retención.

La segunda medida, decidida por el titular del Senasa Ricardo Negri, es de enorme importancia. No solo por lo que significa en sí mismo, sino porque le da visibilidad a la intención oficial de hacer todos los esfuerzos necesarios para evitar el ingreso de la enfermedad que diezmó los planteles de la República Popular China, el principal productor mundial.

La crisis de la PPA impactó de lleno en una actividad que “vale” 129.000 millones de dólares anuales en China. El cerdo es la proteína animal más demandada y los precios subieron un 70%. Esto arrastró a otras carnes, generando una interesantísima perspectiva de largo plazo para países que, como la Argentina, tienen un alto potencial de crecimiento en proteínas animales. Ya lo estamos viviendo.

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"Argentinos, a las cosas"

Editorial de Héctor Huergo en Clarín Rural del 6 de julio de 2019

Foto: JUAN JOSE GARCIA

Desde que me dedico a la comunicación en temas agroindustriales, hace casi 50 años, el telón de fondo fue siempre la cuestión del acceso a mercados. Y en particular, al de la Vieja Europa. Fue el cuello de botella que estranguló sistemáticamente toda posibilidad de progreso del sector que, a través de nuestra historia, se había revelado como el único capaz de construir competitividad sistémica.

Todo fue consecuencia de la exitosísima PAC, la Política Agraria Común, inaugurada en 1962 por los 8 principales países de la UE, cuando necesitaban acompañar la reconstrucción después de la Segunda Guerra con una mayor seguridad alimentaria. Crecía también en esos años el temor a la invasión del ejército de la Unión Soviética, aliado durante la guerra. La experiencia fresca en la memoria indicaba que el mejor “antídoto” era mantener el campo poblado.

 

La estrategia fue, primero, subsidiar al agro para que incrementaran la producción y los ingresos de las familias rurales. La revolución industrial volcó un arsenal tecnológico fenomenal, la productividad creció verticalmente y en pocos años lograron el autoabastecimiento de prácticamente todo lo que consumían.

 

Aparecieron los excedentes. Los precios internos seguían altos, por el pataleo de los productores. La tormenta perfecta para los países naturalmente competitivos: mercados crecientemente cerrados, para que no bajaran los precios internos. Y vuelco de los excedentes al mercado mundial. Guerra comercial de todos contra todos. Precios de los commodities agrícolas en continuo derrumbe.

 

Aquí, entonces, galvanizamos la teoría del “deterioro de los términos de intercambio”. Hagamos otra cosa, porque los precios agrícolas tienden siempre a la baja mientras los de los bienes industriales suben. Hagamos industria, cualquiera, menos agro industria.Bueno, hicimos cualquier cosa y nos caímos del mundo. El “riesgo país” estuvo sistemáticamente ligado a este error forzado por el proteccionismo que se originó en la PAC y se extendió como reguero de pólvora por todo el mundo. Llegaron el GATT, un acuerdo de aranceles que avanzó sin pena ni gloria hasta agonizar en la Ronda Uruguay, cerrada en 1994. Nació la WTO (Organización Mundial del Comercio), donde se fueron dirimiendo algunos conflictos. Pero en estos 25 años la Unión Europea siguió levantando toda clase de barreras al ingreso de productos agrícolas a su mercado.

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"La vaca Muerta, la Vaca Viva y el Venado Tuerto"

Editorial de Héctor Huergo en Clarín Rural del 29 de Junio de 2019"

Las semillas híbridas de maíz que se producen en Venado Tuerto no solo abastecen el mercado local, también se exportan a Estados Unidos.

Escribo estas líneas desde Venado Tuerto, protagonista central de la Segunda Revolución de las Pampas. Y llamada a ser el buje que articula las dos Argentinas emergentes: la agroindustrial y la del shale gas. Todo tiene que ver con todo, y lo que está ocurriendo es maravilloso.

El auge de la revolución tecnológica traccionó el desarrollo de cientos de pymes en todo el país. Basta hacer el ejercicio desde el Google Earth Pro, que ahora viene con una función que permite ver las fotos satelitales tomadas periódicamente desde hace tres décadas.Las he mostrado a quienes asisten a mis esporádicas conferencias, y se quedan con la boca abierta. Armstrong, Las Parejas, Marcos Juárez, Bell Ville, 9 de Julio, Tandil, San Francisco, se sumaron a la potencia de Rosario como cabecera del agregado de valor industrial a lo que sale del campo, que también es industria corriente arriba.

El parque industrial de Venado Tuerto es sencillamente imponente. Como lo es la Exposición Rural, que Clarín Rural acompaña desde hace años gracias al empuje del inolvidable Nino Herrero Mitjans. El martes pasado se lanzó la edición 2019, que irá entre el 17 y 19 de agosto con una iniciativa inédita: el Paseo de la Semilla. Porque VT es también la capital de la semilla. Un cluster de extraordinaria envergadura, que alberga a científicos de dimensión mundial. Desde allí no solo se asegura el abastecimiento de semilla híbrida de maíza los productores locales, sino que se exporta a Estados Unidos y a otros países, aprovechando la contraestación.

La producción de semilla de maíz tiene un “scrap”. Como se cosecha en espiga, queda el residuo de los marlos y chala. Desde agosto, esta biomasa se convertirá en energía eléctrica, como contamos en Clarín Rural la semana pasada. Pero esas cosechadoras especiales, importadas de EE.UU., necesitan mantenimiento y reparación. Y también reformas. Se las hace a nueva en Venado Tuerto. Tienen mucha hidráulica, como toda la maquinaria agrícola moderna.

Esto traccionó el desarrollo de un subcluster de hidráulica, con dos compañías (Tubiflex y Centro Hidráulico). Existiendo este conocimiento, algunos “loquitos” se animaron a ir más allá del maíz y la soja. El martes, viajando a VT, llamé a mi amigo Martín Bonadeo, un productor de soja que hace quince años decidió invertir sus ganancias en otra cosa. Encontró un nicho en la cosecha mecánica del olivo. Bueno, mi llamado lo despertó: estaba en Australia, donde ya cosechan sus Colossus nacidas en el Parque Industrial de VT. Totalmente electro hidráulicas.

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"Ahora hay equipo"

Editorial del Ing. agr. Héctro Huergo en Clarín Rural del 15 de junio de 2019

Fotografía cedida por la oficina de prensa de Juntos por el Cambio, muestra al presidente , Mauricio Macri, junto al senador Miguel Ángel Pichetto, durante su primer encuentro

El mundo le está ofreciendo una nueva oportunidad a la Argentina. Y todo indica que, esta vez, la sociedad está dispuesta a tomarla. Si este no fuera un año político todo sería más fácil. Pero lo es, y por suerte esta semana parece que se empiezan a poner en fila los patitos.

La fórmula Macri-Pichetto fue bien recibida por los mercados, que ven disolverse los gruesos nubarrones que pintaban el horizonte. Las encuestas subrayaban el avance K y la sombra doliente del chavismo se extendía sobre estas pampas como el fantasma de Santos Vega.

Pero en el agro, quien más sufrió sin duda la experiencia del cristinismo, la elección de un encumbrado peronista como candidato a vicepresidente hizo mucho ruido. Demasiado. Muchos recordaron la actuación del jefe del bloque oficialista en el Senado, y en particular por aquel protagonismo en la cinematográfica noche del “no positivo” de Julio Cobos.

Nunca se me había dado la oportunidad de contar lo que viví en aquellos días inolvidables, donde el campo le puso un freno al deseo K (todavía no explicitado en aquellos días), de ir por todo. Antes bien, preferí mantenerlo en reserva. Ahora creo que es necesario sacarlo a la luz. Miguel Pichetto, voy a evocarte.

Cuando se desencadenó el conflicto, un par de senadores oficialistas con los que yo tenía diálogo frecuente (Carlos Reutemann y Roberto Urquía) me invitaron a una reunión para cambiar ideas. Me dijeron que probablemente se sumara Pichetto, a quien yo no conocía. Empezamos la reunión y a los pocos minutos entró el titular del bloque.

Se presentó, y enseguida me dijo –con mucha calma- que conocía mi punto de vista sobre el disparate de las retenciones móviles. “Coincido totalmente, es un disparate. Pero Néstor está loco con esto. Nadie lo pudo convencer, y ahora estamos frente a un gravísimo problema institucional. Lo que está en juego es la gobernabilidad. Está reunido el bloque y tengo que bajar a sacar una declaración de respaldo. Entiéndame”. Se despidió cordialmente y saludó a sus colegas, que no bajaron a la reunión. Nos quedamos hablando con Urquía, Reutemann y algún otro senador oficialista cuyo nombre no recuerdo.

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"Los planetas se alinearon"

Editorial de Héctor Huergo en Clarín del 1 de junio de 2019

Los estados de Illinois e Iowa, claves en la producción agrícola norteamericana, sufren graves anegamientos.

Hace más de un mes, el vendedor internacional de silobolsas de Ipesa, Alberto Mendiondo, nos alertaba sobre las complicaciones climáticas que amenazaban la siembra de la cosecha gruesa en los Estados Unidos. En su periplo de pre-campaña desde el norte del corn belt hacia el sudeste, Alberto subía a twitter las fotos que iba tomando y pescando, con campos todavía cubiertos de nieve e intensas inundaciones en vastas áreas agrícolas.

Los mercados, sin embargo, no reflejaban temor alguno. Los precios seguían deprimidos, consecuencia de los grandes stocks acumulados luego de una sucesión de grandes cosechas, la guerra comercial entre Trump y Xi Jingpin y la fiebre porcina africana. Los planetas parecían alinearse en contra de los agricultores de todo el mundo. Y también en contra de la salud macroeconómica de la Argentina, tan dependiente de sus exportaciones agroindustriales.

La razón por la que no había reacción era muy sencilla: los farmers tienen una enorme capacidad de siembra. Unos pocos días de buen tiempo y se ponían al día, tanto con el maíz, que es lo que se siembra en abril y hasta fines de mayo, como en soja, que arranca a mediados de mayo.

Pero esos días buenos nunca llegaron. Es más, el clima empeoró. Cuando escribo estas líneas, llega un informe que señala que esta semana hubo más de 200 tornados en el Medio Oeste, siguieron las lluvias torrenciales, el granizo, y hasta nevadas tardías que impidieron el avance de la siembra. Corolario: hasta el lunes pasado faltaban sembrar 40 millones de hectáreas de maíz y soja, respecto a lo que se había cubierto a la misma altura del año pasado.

Pulularon informes de los analistas. Una de ellas, Karen Brown, elaboró un gráfico en el que mostraba la tendencia de los rindes promedio del maíz en función del atraso de la siembra. Un informe del USDA sostuvo que sería necesario apelar a híbridos de ciclo más corto, asumiendo una merma en el potencial de rendimiento. Los mercados estallaron. La taba se dio vuelta de manera abrupta. Subieron el maíz, la soja y el trigo.

En la semana que pasó, los precios se recuperaron un 20%. Pasamos de la depresión a una euforia contenida. Se relamían los chacareros pampeanos, que habían decidido retener la soja, aunque lloraban por no haber guardado también el maíz. Pero con estas tasas algo había que vender, para cerrar la campaña y financiar la próxima.

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